Las queratosis seborreicas son una de los motivos de consulta más frecuentes en dermatología. En muchas ocasiones el paciente llega alarmado porque se ha visto una mancha negra grande, muy fea, que parece un lunar y que por lo que ha oído tiene todas las papeletas de recibir un mal pronóstico. Mediante la simple visualización con el dermatoscopio, una especie de lupa con una luz especial, el dermatólogo, en la inmensa mayoría de los casos, podrá asegurar que la lesión no es un lunar, tranquilizando al paciente y advirtiendo de que se trata en realidad de una queratosis seborreica.

Antes y después del tratamiento láser de queratosis seborreicas.

Las queratosis seborreicas no tienen nada que ver con la grasa, sino que son tumores benignos, que aunque inofensivos, en ocasiones pueden confundir al médico, dando lugar a confusión con lesiones malignas como el melanoma o el carcinoma epidermoide. En algunos casos, puede ser necesario biopsiar y llevar a cabo algún análisis para salir de dudas.

Por qué aparecen y como prevenirlas

Las queratosis seborreicas tienen un componente genético muy importante, es decir que si tus padres las desarrollan, tu tienes muchas papeletas de acabar padeciéndolas. Eso si, ocurrirá con el paso del tiempo, ya que es raro que aparezcan antes de los 30, siendo lo más frecuente verlas aparecer a partir de los 50 años. En muchas mujeres, su aparición también está ligada a cambios hormonales, siendo en estos casos frecuente la aparición brusca en embarazo o menopausia, “salpicadas” por el abdomen y de menor tamaño.

Lamentablemente, a día de hoy, no podemos hacer nada para prevenirlas. No dependen de la exposición solar ni son contagiosas ya que tampoco tienen tienen nada que ver con el virus del papiloma humano.

Cuanto antes mejor

Lo que si podemos hacer es tratarlas. Cuanto más pequeñas son, más sencillo es eliminarlas y menor el riesgo de que el tratamiento deje marcas. Existen varias técnicas que se pueden utilizar:

  • Podemos utilizar láser CO2, con una técnica adecuada y dada su precisión y bajo daño térmico, es muy adecuado como primera opción terapéutica, especialmente en las lesiones de mayor tamaño.
  • El curetaje consiste en ir raspando las lesiones con una cureta de forma superficial. Especialmente útil en el caso de las más pequeñas (2-3 mm), ya que si son más grandes, hay que buscar también maneras de disminuir el sangrado. Con esta técnica se obtiene un resultado cosmético excelente y rápida curación, aunque depende de la calidad de las curetas y de la experiencia en su manejo.
  • Congelando las lesiones con crioterapia, mediante la utilización de nitrógeno líquido se consigue inflamar la queratosis seborreica, que luego se desprende de forma total o parcial. En este caso, la dificultad estriba en que es sencillo quedarse corto en la aplicación de frio y que quede algún resto de la queratosis, lo que nos lleva a tener que acudir varias veces a consulta, o por el contrario a pasarse de enfriamiento y dejar alguna marca.
  • También se pueden retirar mediante electrocirugía con excelentes resultados. En última instancia, podemos recurrir a una pequeña cirugía convencional.

En resumen, aunque se trate de lesiones benignas, es una causa muy frecuente de consulta en dermatología, tanto por las molestias que causan como por razones estéticas, por lo que es interesante conocerlas y como tratarlas. Más importante todavía es tener claro lo que no es una queratosis seborreica antes de tratarla como si lo fuera, el error puede ser fatal en caso de lesiones malignas que lo parezcan y se eliminen parcialmente o se dejen evolucionar.