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SANTIAGO DE COMPOSTELA

El cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente en el ser humano. El diagnóstico precoz y el tratamiento de lesiones precancerosas es fundamental para evitar cirugías muy agresivas e incluso la expansión a otras partes del cuerpo, que acarrearía fatales consecuencias. Aunque hay muchos subtipos los más frecuentes son tres:

  • Carcinoma basocelular: es el cáncer más frecuente en general y de piel en particular. Afortunadamente no se traslada con frecuencia a otras partes del cuerpo, por lo que una vez tratado no suele dar problemas. Sin embargo un diagnóstico tardío puede producir secuelas estéticas graves ya que son tumores que aparecen con frecuencia en la cara, cerca de los ojos o en la nariz. Para las personas que lo han padecido es muy importante realizar al menos una revisión completa de la piel cada año, ya que suele aparecer en pieles dañadas por el sol y en personas susceptibles de padecerlo.
  • Carcinoma epidermoide: el segundo más frecuente. Suele aparecer en personas con daño producido por el sol, por ejemplo en gente que ha trabajado al aire libre o que realiza actividades en exterior. Pueden aparecer de muchas formas, tanto como pequeños cuernos duros, como en forma de heridas que no curan. La localización más frecuente es la cara, los brazos y las piernas. Su gravedad depende del subtipo, de la velocidad de crecimiento, de la localización y de la profundidad que alcance. En un porcentaje pequeño puede dar metástasis a otros órganos. En ocasiones, los carcinomas epidermoides aparecen sobre las queratosis actínicas, consideradas lesiones premalignas, por lo que se recomienda su tratamiento temprano.
  • Melanoma: aunque es menos frecuente, se trata de un cáncer en aumento debido a los hábitos estivales de la población. Está relacionado con exposiciones intermitentes al sol (por ejemplo 1 mes al año) y quemaduras solares, especialmente en la infancia (manifestándose en la edad adulta). Su pronóstico es variable, desde excelente si se elimina cuando todavía es pequeño y fino y muy malo si ha profundizado suficiente. Suelen tratarse de lunares nuevos y menos frecuentemente aparecen sobre lunares ya existentes. En la mayoría de los casos su coloración es de marrón claro a negro-azulado, pero en ocasiones puede haber melanomas rosados o del color de la piel normal (conocido como melanoma amelanótico). Por este motivo es muy importante revisar cualquier lesión en la piel de reciente evolución o que cambie.