Escribo esto en marzo de 2020, confinados en casa para evitar males mayores. En Galicia es por fortuna frecuente tener un pequeño jardín donde pasar un rato al aire libre, pero quien vive en un piso a veces no tiene ni un balcón, y cuando además hay niños, la cosa se complica. Lo que sigue sirve igual para cualquier temporada en la que pases poco tiempo al aire libre.
Una preocupación que estos días me vienen transmitiendo varias personas tiene que ver con la vitamina D. Como sabéis, la vitamina D es fundamental para el correcto desarrollo y mantenimiento del aparato musculoesquelético. Se ha relacionado con muchas otras enfermedades, con más o menos evidencia, y algunos trabajos vieron que suplementar vitamina D a quien tiene déficit reducía algo las infecciones respiratorias agudas. Hoy sabemos que los ensayos que se hicieron después, ya en plena pandemia, no mostraron que suplementar vitamina D previniera la COVID ni las infecciones respiratorias en la población general.
Si quieres saber más sobre el déficit, quién lo tiene y cuándo tiene sentido pedir un análisis, lo contamos en vitamina D: qué es cierto y qué es mito.
Las recomendaciones que puedo darte para sobrellevar este periodo son las siguientes:
- Si tienes jardín o una terraza soleada, promueve su uso durante media hora o una hora al día en momentos en los que da el sol. Si estamos encerrados el resto del día y además no es verano, el mediodía es una opción. El fotoprotector, tal como lo usamos en la vida real, no provoca déficit de vitamina D, así que no hace falta prescindir de él. Vigila tu sensibilidad al sol: es importante exponerse pero no quemarse. Si tu piel es muy clara y sensible y se quema con facilidad necesitarás menos tiempo, con 15 o 20 minutos tendrás bastante. Por el contrario, si tienes una piel muy morena, necesitarás más tiempo para sintetizar suficiente vitamina D.
- Promueve el consumo de alimentos ricos en vitamina D como pescado azul, hígado o huevo. También existen en el mercado múltiples alimentos fortificados con calcio y esta vitamina, como algunos lácteos.
- Si no tienes la posibilidad de exponerte directamente a la luz solar, tienes niños y no hay jardín, o en el caso de mujeres postmenopáusicas, ancianos o personas con enfermedades que favorecen la osteoporosis, pregunta a tu médico si te conviene un complemento de vitamina D. La dosis la pauta el pediatra o el médico según la edad, y cada producto tiene una concentración distinta. En los adultos de más edad puede valorarse un complemento de calcio y vitamina D. Leed siempre los prospectos y, en caso de duda, consultad con el médico o pediatra, porque la dosis también cambia si ya hay un déficit de vitamina D. El exceso de vitamina D en forma de complemento también puede ser perjudicial.
Espero que estas recomendaciones te sean útiles y que te ayuden a que el déficit de vitamina D sea una preocupación menos entre todas las que recorren nuestra cabeza estos días. Mucha fuerza y ánimo, pronto podremos volver a vernos disfrutando del sol y el aire libre.


