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santiago de compostela
Mujer sonriente con las mejillas muy enrojecidas

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Información para el paciente con rosácea

13 de noviembre de 2015 por Dra. Sandra Mateo

¿Qué es la rosácea?

La rosácea es una alteración crónica de la piel muy frecuente que afecta a la cara, produciendo enrojecimiento y granos en las mejillas, a veces con formación de pus. Puede presentarse de muchas formas, como contamos en la rosácea y sus mil caras.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la rosácea suelen producirse en la zona central de la cara (mejillas, frente, nariz, alrededor de la boca y en el mentón), aunque puede aparecer en otras localizaciones.

En la mayoría de los casos los pacientes tienen sensación de calor o ardor en las zonas afectadas.

Los signos de rosácea varían según el caso, pudiendo tener una o más de las siguientes alteraciones:

  1. Enrojecimiento en la parte central de la cara que abarca zonas convexas de mejillas, nariz y frente.
  2. Telangiectasias: las telangiectasias son pequeños vasos sanguíneos bajo la piel que al dilatarse se hacen visibles. Las explicamos en qué son la cuperosis y las arañas vasculares.
  3. Pápulas y pústulas: muchos pacientes que padecen de rosácea desarrollan granos rojos (pápulas) o granos de pus (pústulas) en la cara. Estas lesiones pueden ir y venir por temporadas o tenerlas de forma constante si no se tratan.
  4. Rubefacción: tendencia a sonrojarse o ruborizarse con facilidad, sobre todo tras diversos estímulos, como los cambios de temperatura, las bebidas alcohólicas o situaciones de estrés.
  5. Síntomas oculares: la rosácea también afecta frecuentemente a los ojos, produciendo sensación de tener arenillas en los ojos, quemazón, picor, sequedad, aumento de sensibilidad a la luz o inflamación de los párpados (blefaritis). En casos aislados puede producirse inflamación de la córnea afectando a la visión. Lo contamos con más detalle en la rosácea ocular.
  6. Engrosamiento y contornos irregulares de la superficie de la piel que puede afectar la piel de la nariz (rinofima), mentón, frente y párpados.

¿Quién tiene rosácea?

Alrededor de 1 de cada 20 adultos tiene rosácea, aunque en la mayoría de los pacientes los síntomas son leves. Se diagnostica algo más en mujeres, aunque en los hombres suele ser más intensa, y suele aparecer entre los 30 y los 50 años de edad. También es más frecuente en gente con piel muy clara y cuando la padecen otros familiares.

¿Qué causa la rosácea?

En el desarrollo de la rosácea intervienen múltiples factores, pero hay dos componentes esenciales:

  • Cambios en los vasos sanguíneos que hay bajo la piel, que pueden estar alterados por una predisposición genética y en respuesta a estímulos externos (exposición solar, alcohol, estrés, temperatura caliente o fría, comidas picantes, etc.).
  • Inflamación crónica de la piel, probablemente como consecuencia de las alteraciones anteriores y a la que se suman otros factores (alteraciones de la inmunidad o actividad microbiana).

En cuanto a la tendencia genética, se ha visto que el 40 % de los pacientes tienen historia familiar de rosácea.

¿Qué empeora la rosácea?

Hay una serie de factores que pueden empeorar la rosácea, aumentando la circulación de la cara y empeorando el enrojecimiento. Los más frecuentes son las comidas y bebidas calientes, las comidas picantes, el alcohol, temperaturas extremas o cambios de temperatura bruscos, la luz del sol, situaciones de estrés, menopausia, ejercicio intenso, baños calientes o saunas, corticoides y fármacos que dilaten los vasos, incluyendo algunos medicamentos para la hipertensión arterial. Sobre el alcohol tienes más detalle en rosácea y alcohol: no beber o elegir lo que bebemos.

¿Cómo se diagnostica la rosácea?

Lo habitual es que el dermatólogo pueda realizar el diagnóstico sin necesidad de realizar pruebas complementarias, mediante los signos clínicos y los síntomas del paciente. En raras ocasiones puede ser necesario hacer algún raspado o biopsia para descartar otras enfermedades, como una infección por hongos.

¿Cómo se trata la rosácea?

Antes de establecer un tratamiento para la rosácea es necesario identificar los factores desencadenantes de la rosácea en cada individuo. El tratamiento puede variar en función de los síntomas y la gravedad de los mismos, y a menudo se combinan varios. Lo valoramos en la consulta de dermatología clínica.

Medidas generales

Es fundamental para los pacientes diagnosticados de rosácea protegerse de la luz del sol utilizando de forma diaria cremas fotoprotectoras de alta potencia (tanto para ultravioleta A como para ultravioleta B) y utilizando complementos que bloqueen el paso del sol como sombreros, sombrillas o prendas de vestir. Si el clima es muy frío es recomendable cubrir la cara con una bufanda o aplicar cremas protectoras.

Muchos pacientes con rosácea tienen la piel sensible, por lo que se recomienda la utilización de cremas hidratantes faciales hipoalergénicas o específicas para pieles con rosácea. Además, es recomendable la utilización de jabones suaves, evitando frotar de forma enérgica la cara con las manos o con algún utensilio. También se deben evitar las lociones alcohólicas (típicas en desmaquillantes o productos para el afeitado). Si se lleva maquillaje, el uso de productos que contengan pigmentos verdes puede ayudar a disimular las rojeces.

Se debe evitar el uso de cremas de corticoides excepto si las ha prescrito directamente tu dermatólogo. Los corticoides tópicos, cuando se usan de forma inadecuada, pueden empeorar la rosácea.

Tratamientos tópicos (para aplicar directamente sobre la piel)

  1. Ivermectina tópica: actúa contra la inflamación y contra el demodex, un ácaro que vive en la piel y que en algunas personas con rosácea está aumentado. En un ensayo comparativo redujo los granos algo más que el metronidazol tópico.
  2. Antibióticos, como metronidazol, clindamicina o eritromicina.
  3. Ácido azelaico.
  4. Permetrina tópica, en casos refractarios.
  5. Agonistas alfa adrenérgicos tópicos (brimonidina), para el enrojecimiento persistente. Su efecto dura unas horas y en algunas personas el rojo vuelve con más intensidad al pasar el efecto (lo que llamamos rebote).
  6. Peelings químicos suaves, como el ácido mandélico o el ácido pirúvico: en algunos casos, como apoyo al tratamiento, para cuidar la textura de la piel.

Tratamientos orales

  1. Antibióticos: la rosácea no es una enfermedad infecciosa y los antibióticos se utilizan por su capacidad antiinflamatoria y para reducir el número de bacterias habituales en la piel. El más usado es la doxiciclina a dosis submicrobiana, una dosis baja que actúa sobre la inflamación sin buscar matar bacterias. No se toma en el embarazo. En ocasiones el tratamiento es prolongado y puede requerir modificaciones que te indicará tu médico.
  2. Isotretinoína: para determinados tipos de rosácea, generalmente a dosis bajas y fuera de su indicación oficial, algo que el dermatólogo te explica antes. Produce malformaciones en el feto, así que una mujer que pueda quedarse embarazada debe evitar el embarazo durante el tratamiento y el mes siguiente, con un método anticonceptivo muy eficaz o con dos que se complementen. Tu dermatólogo te explica cómo hacerlo en tu caso.
  3. Otros tratamientos: en pacientes seleccionados puede ser necesario el uso de otros tratamientos como sulfonas.

Tratamiento con láser y luz pulsada

Para atenuar los vasos sanguíneos visibles y el enrojecimiento se usan láseres vasculares y la luz pulsada intensa (IPL). La luz la absorbe la sangre de esos vasos pequeños y, a medida que la piel se recupera, tienden a atenuarse. En la clínica usamos la luz pulsada para la rosácea y la cuperosis, siempre en los meses de poco sol. Tu dermatólogo te indicará en qué momento está indicado este tratamiento.

Tratamiento de las manifestaciones oculares

Los problemas de sequedad pueden mejorar con lágrimas artificiales o los tratamientos orales. El oftalmólogo valorará si los síntomas oculares son graves y requieren tratamientos más específicos. Si notas dolor en el ojo, ves peor o la luz te molesta mucho, consulta pronto con el oftalmólogo.

Tratamiento del rinofima

El rinofima (engrosamiento de la nariz) es un tipo de rosácea que afecta sobre todo a los varones. El tratamiento habitual es quirúrgico o con láser, con diversas técnicas para reducir el engrosamiento de la piel.

En conclusión

Aunque todavía no es posible curar la rosácea, existen tratamientos que ayudan a atenuar los síntomas y a mejorar el aspecto de la piel. El dermatólogo te ayudará a identificar los factores que puedan empeorar tu rosácea. Lo importante es evitar los factores desencadenantes, seguir el tratamiento prescrito por el dermatólogo y utilizar los cosméticos adecuados.

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