La rosácea es una enfermedad de la piel muy frecuente en nuestras consultas, en la que los pacientes tienen tendencia al enrojecimiento y a la inflamación de la cara, con síntomas como sensibilidad aumentada, tirantez o granitos. Cuando el paciente acude a nosotras buscando soluciones, en muchos casos ya intuye que puede tener esta enfermedad, bien porque algún pariente ya ha sido diagnosticado o porque ha oído hablar del tema en algún medio. Sin embargo, cuando en mi entrevista pregunto si tienen sequedad ocular, inflamación del párpado (blefaritis), tendencia a los orzuelos o sensación de arena en los ojos, muchos se quedan sorprendidos y me responden que sí.
Lo cierto es que la rosácea, además de manifestarse en la piel de la cara, también puede hacerlo en otras zonas como la cabeza, el cuello o los ojos. La rosácea ocular puede aparecer antes que las lesiones de la cara, o incluso sin ellas, y por eso a veces tarda en diagnosticarse, sobre todo en los niños.
La rosácea ocular es un problema crónico en muchos de nuestros pacientes, que viven resignados con la molestia porque se suele considerar un problema menor, o solo se trata cuando hay un episodio inflamatorio fuerte.
¿Cómo puede una enfermedad de la piel afectar a los ojos?
Muchos os preguntaréis cómo es posible. Lo cierto es que en la mayoría de los casos el problema está en el mismo sitio que en la cara, la piel: la rosácea inflama los párpados y las glándulas de su borde (glándulas de Meibomio), que fabrican la grasa de la lágrima, y de forma indirecta seca el ojo produciendo molestia. Pero no siempre se queda ahí. A veces la inflamación llega a la superficie del propio ojo (la conjuntiva y la córnea), y si no se trata puede dejar cicatrices en la córnea y llegar a afectar a la visión.
¿Qué síntomas da la rosácea ocular?
- Sequedad, escozor o picor, y la típica sensación de tener arena en el ojo.
- Párpados rojos o hinchados, con el borde inflamado.
- Orzuelos y chalaziones (bultitos en el párpado) que se repiten.
- Ojos rojos y lagrimeo.
- Molestia con la luz y visión borrosa, que ya son señales de alarma.
¿Cuándo tengo que ir al oftalmólogo sin esperar?
Si notas dolor en el ojo, mucha molestia con la luz, que ves peor o borroso aunque parpadees, o el ojo muy rojo, no esperes a la siguiente revisión: acude al oftalmólogo o a urgencias ese mismo día. No es motivo de pánico, pero sí de no esperar, porque son las señales de que la inflamación puede estar afectando a la córnea. En la rosácea ocular el dermatólogo y el oftalmólogo nos complementamos: el párpado es piel, y la superficie del ojo la valora el oftalmólogo.
¿Tiene tratamiento?
Me alegra decir que sí, y que suele poder controlarse. Curarse del todo no, ya que la rosácea es una enfermedad que tiende a cursar por brotes, pero sí mejorar con tratamientos que bajan la inflamación y alivian los síntomas. Como siempre, van por escalones, y el especialista los pauta según lo afectado que esté el ojo:
- Higiene de los párpados: es la base y se mantiene siempre. Calor húmedo sobre los párpados cerrados, un masaje suave del borde y limpieza de la base de las pestañas, más lágrimas artificiales si hay sequedad. También ayuda evitar los desencadenantes de cada uno (los repasamos en la información para el paciente con rosácea).
- Tratamiento del demodex: cada vez más especialistas nos enfocamos en erradicar un ácaro que en ocasiones causa inflamación en la rosácea, el demodex, y que también vive en los folículos de las pestañas. Uno de los tratamientos es la ivermectina. En España hay comprimidos; en la rosácea se usan fuera de su indicación oficial, y el dermatólogo te lo explica antes de pautarla. Para aplicar en el párpado no hay ningún preparado comercial, así que se hace como fórmula magistral en una farmacia con experiencia.
- Colirios y pomadas antiinflamatorios: cuando la superficie del ojo está inflamada se usan colirios de ciclosporina, pomada de tacrolimus o azitromicina en colirio. Normalmente los indica y controla el oftalmólogo.
- Antibióticos orales: los más utilizados clásicamente son las tetraciclinas, como la doxiciclina, a dosis bajas y por su efecto antiinflamatorio más que como antibiótico. La azitromicina es la alternativa. La doxiciclina no se usa en el embarazo ni en niños pequeños, y como hace la piel más sensible al sol, mientras la tomas toca protegerse.
Si además tienes enrojecimiento persistente y vasitos en la cara, la luz pulsada para la rosácea y la cuperosis es una opción más para la piel. Y si quieres entender mejor por qué la rosácea se presenta de formas tan distintas, lo contamos en la rosácea y sus mil caras.
Los párpados también son piel
Por último me gustaría acabar recordando que, como bien nos enseña esta enfermedad, los párpados también son piel, al igual que otras partes del cuerpo que clásicamente a veces asociamos con otros especialistas, como la vulva, el pene, las orejas o las uñas. Si tienes algún problema en estas zonas y ya no sabes a quién acudir, valora consultar en dermatología clínica.



