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Alteraciones del comportamiento durante la infancia

14 de mayo de 2022 por Elena Gómez

Podemos concretar las alteraciones comportamentales como los comportamientos que afectan negativamente a uno mismo y al entorno en el que se vive (familia, escuela, vecinos…) por romper las normas de convivencia y deteriorar el desarrollo personal y social.

Por qué aparecen

Así como las conductas son muy variadas en sus manifestaciones, son también muy diversas las causas. Todas las teorías, aunque poniendo el énfasis en un tipo de motivos u otros, admiten causas tanto biológicas como psicológicas, sociales y ambientales. Según las teorías interaccionistas, que defienden una combinación de todas ellas, debemos admitir causas de origen:

  • Biológico: factores hereditarios o daños en el desarrollo (lesiones cerebrales, desnutrición, etc.).
  • Psicoeducativo: alteraciones de los procesos cognitivos y de enseñanza y aprendizaje del niño.
  • Social: pobreza, exclusión, discriminación o violencia en el entorno.

Para ordenar las alteraciones más frecuentes podemos agruparlas según el ámbito al que afectan. Es una agrupación orientativa: los manuales diagnósticos las clasifican de otra forma, y lo señalamos en cada caso.

En el ámbito personal

Estas dificultades hacen referencia a las relaciones de independencia-dependencia con el medio en que uno se desarrolla y a las relaciones del niño consigo mismo. Dentro de ellas podemos distinguir dificultades en el ámbito afectivo-emocional y dificultades en los hábitos de autocuidado.

Entre las dificultades afectivo-emocionales, que afectan sobre todo al propio niño, encontramos las fobias (que son trastornos de ansiedad) y el trastorno obsesivo-compulsivo o TOC (que forma su propio grupo). El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y los tics son trastornos del neurodesarrollo. En el TDAH pueden aparecer falta de atención, impulsividad e hiperactividad, pero no siempre juntas: hay niños en los que predomina la falta de atención, otros en los que predominan la hiperactividad y la impulsividad, y otros con ambas.

Las dificultades en los hábitos de autocuidado son las que tiene el niño para resolver por sí mismo las tareas de su cuidado personal, sin que haya un problema físico que se lo impida. Aquí podríamos incluir hábitos nerviosos como morderse las uñas (onicofagia) y los problemas en el control de esfínteres (enuresis o encopresis), que los manuales agrupan como trastornos de la eliminación. En estos casos, lo primero es que pediatría descarte una causa física.

Los trastornos de la conducta alimentaria (anorexia nerviosa, bulimia, trastorno por atracón) no son un problema de hábitos: son trastornos graves que necesitan atención especializada pronto. Ante una pérdida de peso, la restricción de comida, los vómitos provocados o los atracones, es necesario consultar lo antes posible con pediatría y salud mental. Nuestra consulta de psicología puede acompañar ese tratamiento como apoyo, siempre junto al médico.

En el ámbito socioafectivo

Por último, puede haber dificultades de orden afectivo que afecten al niño y al grupo escolar del que forma parte. Entre ellas, el comportamiento agresivo, los trastornos de los hábitos sociales y los trastornos disruptivos y de la conducta pueden tener repercusiones muy negativas en el ámbito escolar. Lo contamos con más detalle en el artículo sobre conductas disruptivas en niños.

La intervención en consulta

En la consulta de psicología para niños y adolescentes se utilizan programas individuales de modificación de conducta, que exigen:

  • Identificación puntual y exacta de las alteraciones conductuales del niño, asociadas a factores ambientales en forma de antecedentes y consecuentes.
  • Selección puntual y precisa de las conductas objeto de modificación (ya sea por instauración, eliminación, reducción, incremento o mantenimiento).
  • Diseño de un plan de intervención muy preciso que incluye las técnicas de modificación a emplear, los procedimientos según los cuales se asociarán los refuerzos a las conductas seleccionadas, los contextos de intervención y los agentes que participan en el proceso.

También empleamos el entrenamiento en autoinstrucciones, en el que el niño aprende a dirigir su propio comportamiento hablándose a sí mismo (primero en voz alta y después en voz baja). Nos ayuda a trabajar el autocontrol y la organización de la conducta. En el TOC infantil la primera opción es la terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta; en el TDAH, la intervención con los padres y la escuela, y medicación cuando la indica el especialista.

Además, siempre será necesaria una intervención con la familia basada en un asesoramiento sobre pautas de actuación desde el hogar, como transmitir cariño y sentimientos de pertenencia, fomentar la autoestima y establecer límites y normas claras (estilo parental democrático).

Si la conducta dura semanas, va a más o afecta a la vida en casa o en el colegio, conviene consultar con pediatría o con nuestra consulta de psicología.

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