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SANTIAGO DE COMPOSTELA

La rosácea es una alteración crónica de la piel muy frecuente que afecta a la cara, produciendo enrojecimiento y granos en las mejillas, a veces con formación de pus.

Síntomas y signos

Los síntomas de la rosácea suelen producirse en la zona central de la cara (mejillas, frente, nariz, alrededor de la boca y en el mentón), aunque puede aparecer en otras localizaciones. En la mayoría de los casos los pacientes tienen sensación de calor o ardor en las zonas afectadas.

La rosácea produce unas alteraciones típicas en la pie. Puede aparecer como una única alteración aislada o varias. Entre las que se encuentra el enrojecimiento, formación de vasos sanguíneos de pequeño tamaño en la piel, granos y rubefacción. Menos frecuente son los síntomas oculares, con sensación de arenilla, sequedad y blefaritis. En ocasiones también puede producir engrosamiento de la piel, especialmente en la nariz, conocido como rinofima.

Causas

Un 40% de los pacientes con rosácea tienen antecedentes familiares. En gente predispuesta desencadenantes como los cambios de temperatura, comidas y bebidas calientes, las comidas picantes, el alcohol, la luz del sol, situaciones de estrés, menopausia, ejercicio intenso, baños calientes o saunas, corticoides y fármacos que dilaten los vasos, incluyendo algunos medicamentos para la hipertensión arterial

Diagnóstico

En la mayoría de los pacientes el dermatólogo puede realizar el diagnóstico sin necesidad de realizar pruebas complementarias, mediante los signos clínicos y los síntomas del paciente.

Tratamiento

El tratamiento requiere un enfoque multidisciplinar y puede variar dependiendo de los síntomas predominantes del paciente. Actualmente es posible combinar tratamientos tópicos, orales y cosméticos además del tratamiento con láser para determinados síntomas.